sábado, 27 de junio de 2009

capitulo 2



CAPÍULO DOS: Una novia en espera!



Tanta felicidad no cabía en su pecho, ella, inmensurablemente feliz corrió y despertó a su anciana madre para contarle el suceso, su madre muy analítica, le dijo:

- El destino te piensa jugar mal Jazmín, presiento un siniestro en tu vida, algo terrible pasará.

Las palabras de la anciana fueron omisas, la emoción, la felicidad, la alegría de Jazmín era tan fuerte, no podía escuchar algún consejo que quisiera perturbar su estado.

Pasaron días, ella tan feliz, y el tan feliz, cada tarde salían ala playa, a contemplar el crepúsculo, a correr por la arena, dejando apenas las olas tocasen sus pies, bañándose con los últimos rayos del sol.
Cada tarde hacían lo mismo, pero cada momento era diferente, nunca hubo monotonía, cada vez eran nuevas risas, cada vez eran nuevas charlas, nuevos besos, nuevas caricias, nuevos atardeceres, nuevas sensaciones, nuevas risas, cada vez una nueva forma de amarse.


Todo marc
haba bien, el amor es tan mágico, todo lo vuelve bello, inocuo.Sin embaro, una tarde después de dos meses de tan radiante felicidad, Lucas no fue a la casa de Jazmín para llevarla a la playa. Jazmín vio caer la tarde desde el balcón de su venta, sin separarse de ella, llorando lágrima por segundo al ver llegar la noche sin aver visto a su amdado, un día sin verlo, era un siglo de angustia. ¿Qué se esperaba ella esa noxe..tan sólo una larga velada sin descanzo alguno.

La tarde del siguiente día, ella lo esperaba con la misma emoción de aquella primera vez, pero con la incertidumbre de su llegada, en el fondo sabía que no llegaría, pero cabía la esperanza, la bendita esperanza de que llegara en el último momento antes de rendirse.


las esperanzas se a
gotaban, el momento tan esperado en el que a lo lejos se vería la sombra de un joven apuesto pasar por el valcón de su querida, llegando a su casa, tocando la puerta y llevandola consigo para ver un nuevo atardeser, para amarse en cada momento, no llegaba.

Casi caía la noche, y no soportaba un minuto más sin saber de el, decidió salir a buscarlo a la playa, corrio tanto y sólo encontró huellas en la arena de una sola persona, su perturbarte corazón le decía que esas huellas pertenecían a Lucas, que había estado ahí.

Sin saber que hacer (pues justo se encontraba en el límite de su paciencia), fue al parque, lo busco en cada espacio, y fue justamente en el último lugar dónde lo encontró, y donde tal vez debió haber buscado primero. Sí, ahí estaba él , en aquella banca junto a los alcatraces, en el mismo lugar donde todo dio comienzo. Sentado, con sus manos en la cabeza, como sujetandola para que no rodara, Lucas lloraba, y no dejaba de ver aquel lugar de donde emergerían aquellas hermosas flores.


Al verlo Jazmín quedó intacta, pensó que esa silueta era producto de su imaginación, parpadeó, esperando la imagen se esfumara para confirmar su delirio. Pero no fue así, a lo lejos pudo ver como destrozado, él lloraba sentado en la banca como aquella noche ella lo hacía. Caminó lentamente mientras oía el latir de su corazón cada vez más acelerado, se sentó a su lado, no lo tocó, sólo lo observaba. El sabía que ella estaba ahí, podía sentir su esencia, y su olor penetrante a alcatraz, esos que aún no retoñaban. Se secó las lágrimas, volteo hacia ella, pero no la miraba, su mirada apuntaba hacia cualquier parte, menos a su rostro.

- ¿Qué pasa Lucas? ¿Por qué estas aquí?

El no contestaba, tan solo seguía limpiando las lágrimas que no cesaban de sus ojos. Hubo silencio, su mirada era perdida, apuntando siempre hacia ese terreno fértil, donde pronto florecerían esos blancos alcatraces.


De repente, él volteó nuevamente hacia ella, le tomó las manos, por fin le miró a los ojos, y le dijo:

- Me voy!

Ella, quedó sorprendida, no pidió que pronunciara nuevamente lo que había dicho, pues había escuchado perfectamente, y su corazón había quedado quebrantado de inmediato. Su mirar también quedo
perdido, mirando al lugar de las flores, ambos lloraban, y sentían como nuevamente, aquella tristeza que hace dos meses ahí habían dejado, regresaba a ellos, pero ahora mucho más intensa.

- ¿A donde te marchas? ¿Por qué? ¿Es que a caso has dejado de amarme? ¿Por qué me dejas? ¿Por qué si te amo tanto?
- Me macho a Europa, mañana tomo el barco en el muelle, tengo que regresar a España.
- ¿Regresar? ¿A España? ¿qué hay en España?
- Tengo que regresar a España a mi antiguo empleo, tengo que trabajar para poderte dar por lo menos la boda que tu te mereces.
- ¿Boda?

Al oír estas palabras pronunciadas de su boca, no pudo contener el llanto de la felicidad y el llanto de la profunda tristeza, lo abrazo lo beso, y le dijo:


- No pretendo una boda lujosa, solo quiero estar contigo siempre, sin importar nada, no quiero que te marches, quédate conmigo Lucas, no te vayas!!!!


Pero…el no lo veía así, la amaba tanto, sabía lo importante que era una boda para una mujer enamorada, y él deseaba darle la mejor, tal vez no la más cara, pero si la mejor, una que ella nunca olvidara, con un vestido blanco, el más bonito, un collar en el cuello que hiciera juego con los pendientes, zapatillas tan bonitas como las de cenicienta y que tuvieran la misma magia, un espacio decorado donde al fondo se oyera música que ambientara, un peinado hermoso; y sobre todo… un novio del que no se avergonzara.

Lucas, había tomado la decisión definitiva de irse, y regresar al solsticio de invierno, cuando esos alcatraces ya estuvieran florecidos, pero lo entristecía tanto, tener que dejar a su querida Jazmín. La tristeza era tan profunda, como un presagio de que no la volvería a ver.

Ella, se sentía igual, con una impotencia enorme porque sabía que no podría impedirle que se marchase, él una vez que se proponía algo, no había poder alguno que lo insiera cambiar de meta.

- Regresaré al solsticio, el día del solsticio de invierno… lo prometo, sólo espérame tres meses, solo un solsticio más amor.

Jazmín no tenía opción, lo miró a los ojos, tomó con sus manos su cara y lo beso, la esencia del beso era tan pura, la pasión había llegado al limite que un simple beso podía alcanzar, sus cuerpos estaban juntos, los nudillos de sus manos entrelazados unos con otros, y la luz de la luna su único candelabro. Pronto sus cuerpos se encontraron si vestido, mostrándose totalmente en cuerpo y en alma. Él, con sus manos abarcaba su cintura, y ella, tan solo arañaba su espalda, usando como cama, ese pasto verde que rodeaba los alcatraces, y qué más testigos que la luna y las flores para ver como ellos dos, se convertían tan solo en uno.

8 comentarios:

Anónimo dijo...

No sabía que eras romanticona

Anónimo dijo...

Waoo!! en verdad que la escencia de lo aqui escrito se siente fluir en el alma. Bien, ya me atraparon los sentimientos expuestos, soy debil ante esto

Anónimo dijo...

Una muy bella historia, tienes mucha sensibilidad, se siente la magia solo al leerla. mi duda solo es si tu eres jazmin??

Anónimo dijo...

ay canijo, ya se puso apasionante esto. Tengo la duda de si eres tu Jazmin, porque al leer tu historia y pensar en la joven de la que hablas solo veo tu rostro,asi que..........
Muy bien puerca, Felicidades, besos, te quiero.

Anónimo dijo...

R.C

Si que tienes talento, eres muy buena para escribir "JASMIN" ;)

A__A

Anónimo dijo...

LILIANA MATA AVALOS! publica ya el otro capítulo!

Anónimo dijo...

no cabe duda que en cada momento de nuestras vidas aprendemos algo.... pero eso nos ayuda a aprender y tener experiencia de lo que venga... pero pase lo que pase.... no hay que dejar de perder la fe... y nunk olvidarnos de dios..... se feliz siempre.... y que el pasado no te atormente.... sigue asi.... no cambies.... saludos :)

Anónimo dijo...

Si, desde niña inventabas historias liluskikus.